22/4/16

Una reflexión sobre el fomento a la lectura | ¡Feliz día del libro!

Hoy se festeja el día del libro. Y desde que desperté y comencé a revisar lo que había acontecido anoche en las redes sociales, me di cuenta de que había varias cuentas que sigo en Facebook e Instagram hablando únicamente de un sector de los libros desde ambos lados de la balanza. Algunas personas decían que había que celebrar que existen libros como Bajo la misma estrella y que la verdadera finalidad de leer consiste en escapar de la realidad para evitar enfrentarte a ella. Y mientras eso pasaba, en otros sitios se decía que hoy únicamente se celebran a los libros de no-ficción que son los únicos que pueden considerarse como verdadera literatura. Y en mi muy humilde opinión, ambos lados están muy equivocados.

Desde hace ya un buen tiempo tenía pensado hablar de algunos temas de esta índole. Temas que por uno u otro motivo podrían incluso ser considerados como polémicos por algunas personas. Aunque, claro, el Internet y todo lo que hay en él han torcido la definición de polémica. Y hoy me he decidido a finalmente hablar de esto que, yo considero, es algo que tengo que sacar de mi sistema.

El tema que nos reúne aquí hoy es el fomento a la lectura.

¿Qué es lo que nos dicen en la televisión y en la radio con respecto a los libros y a la lectura? Incitan a los padres a leer con sus hijos durante media hora al día, aún cuando saben que México no es un país que se caracterice por tener habitantes lectores. Es decir, según las estadísticas, el mexicano promedio lee menos de un libro al año. Y dado que yo conozco a esa clase de mexicanos promedio puedo decir que ese libro que ellos no pueden terminar de leer podría fácilmente leerse en menos de una semana siendo que tiene menos de 150 páginas. Desgraciadamente, el fomento a la lectura en nuestro país está muy mal canalizado, y muy mal fomentado. Y es que únicamente nos ponemos a pensar en que sólo basta con decir que los niños tienen que leer durante media hora al día para que agarren el gusto por este pasatiempo. Pero es exactamente igual a decir que con media hora de ejercicio al día vas a mantenerte en forma, siendo que media hora es justamente lo que una persona puede tardar en entrar en calor. Es decir, no sirve de mucho. Y puede llegar a no servir para nada.

Todavía recuerdo que cuando yo era niña nunca se me fomentó la lectura como algo que tuviera que hacer todos los días. Mucho menos se me inculcó como un hábito saludable que pudiese reemplazar o evitar el uso de la tecnología que, en mis tiempos, todavía no estaba tan arraigada a nosotros. Y a pesar de ello, la lectura se convirtió en una de mis actividades favoritas con el paso del tiempo. Todavía recuerdo esas antologías de leyendas de terror que comprabas por $20 en la librería y que, aunque no contaban con más de 100 páginas, eran entretenidas. También recuerdo que mi madre compraba los libros de personas que en ese tiempo fueron un boom del ámbito paranormal. La colección de libros de Carlos Trejo, y el libro de Juan Ramón Saenz, son parte de los libros que yo leí siendo niña. Y el libro de Cañitas en su versión roja y extendida, es uno de los que algún día me gustaría volver a adquirir para añadirlo a mi colección actual. Sé que puede parecer que esos libros no tienen trascendencia en el mundo de la literatura y que podrían incluso parecer un desperdicio de tiempo, dinero y papel. Y puede que algo de eso sea cierto, pero eso no quita que sean libros escritos con la intención de entretener al lector. Pero, por supuesto, en esos tiempos a nadie le importaba lo que leyeras. No era como ahora que si lees un libro, sólo pueden juzgarte como una persona culta o inculta dependiendo del género que leas y de la persona que te vea leer.

Mi madre solía decir que los libros son un vicio muy caro, y puede que en eso tenga razón. Y para remediar esas cosas existen los PDF's cuya descarga, en caso de que no lo sepas, es ilegal. No está penalizada, aún, pero eso no quiere decir que sea correcto. Y yo no comprendía eso, sino hasta que me convertí en autora independiente y me di cuenta de las cosas. Por suerte también existe la venta de libros electrónicos que, aunque pareciera ser una buena idea, en México no podrá tener una presencia importante si no aprendemos que ese dinero que gastas en comprar juegos en el App Store puedes usarlo para comprar cinco libros electrónicos que, te aseguro, te divertirán mucho más.

Sí, los libros son caros. Pero todo en esta vida cuesta. El Internet y el plan tarifario que pagas mensualmente para utilizar las redes sociales en el metro pueden costar más que un libro que puede entretenerte de la misma manera, durante más tiempo, y sin que te preocupes por si has llevado contigo el cargador o de si todavía te queda batería. Desgraciadamente, las personas aún tienen esa mentalidad de quedarte con todo lo que puedas conseguir gratis. Y si no lo puedes pagar, simplemente no lo tengas. Pero muchas veces no hacemos las cosas si no tenemos dichas cosas en nuestras manos. Es decir, es más fácil que leas un libro si tienes dicho libro en tus manos que si lo tienes arrumbado en la carpeta de descargas de tu teléfono.

La lectura no es algo que tengas que fomentar en tus hijos desde que son pequeños, ya que eso únicamente crea en ellos un hábito y no un gusto verdadero. ¿Qué mejor si al niño le gusta leer? Pero, ¿qué pasa con esas personas que simplemente están acostumbradas a hacerlo?

Hace poco comenzó a seguirme por Twitter una persona. Cuando entré a ver su perfil, me di cuenta de que las cosas que esa persona compartía eran métodos para fomentar la lectura en los niños. Pero esos métodos son tan erróneos como decir que con media hora al día basta. Los libros no tienen que ser un escape de la realidad ni un recordatorio persistente de la misma, sino que tiene que existir un balance entre ambas cosas para que la lectura, como tal, funcione.

La tecnología se ha convertido en el peor obstáculo para el fomento a la lectura. Muchas personas dicen que los niños son más inteligentes ahora que tienen la tecnología en sus manos ya que aprenden a utilizar esos aparatos a muy temprana edad. Pero, ¿acaso aprender a usar Facebook es trascendental para las vidas de esos pequeños? Mientras el niño o la niña se lo pasan el día entero viendo Vines o compartiendo memes, en la escuela son quienes peor leen. Quienes tienen nueve, diez u once años y que aún tienen problemas para leer de corrido. Y que en cuanto empiezan a decir que les encanta la lectura, lo hacen con cosas que no les hacen ningún bien para su mente que ya está atrofiada de por sí.

He visto que algunos de mis seguidores en Wattpad dicen que les gusta leer de todo siempre y cuando no se los manden en el colegio. Y se creen que son expertos en literatura por leer fanfics de anime, mientras dejan de lado libros clásicos o libros verdaderos que los dotarán de verdadera cultura.

Actualmente tenemos el boom de la literatura juvenil que está inspirando, incluso, a que más y más personas jóvenes sientan ese deseo por convertirse en escritores. ¡Y eso es fantástico! Pero esas mismas personas son quienes se quejan de que les han dejado leer el libro de Frankenstein en el colegio siendo que ellos quieren llegar a casa para leer, por enésima vez, los libros de Los Juegos del Hambre. Las personas de hoy en día se han convertido en robots que no se atreven a hacer cosas nuevas. Todos leen lo mismo, y todos piensan igual. Pero los pequeños que se lo pasan metidos en sus aparatos tienen incluso una ortografía peor a la que tendría un niño que recién comienza a escribir palabras aleatorias. Y cuando les dices que lean un libro, no quieren hacerlo porque les parece que es aburrido. Y, ¿cómo no va a parecer aburrido si los adultos suelen decir que los libros que valen la pena no contienen historias de fantasía, ni dibujos, y que sólo hablan de cosas útiles?

La lectura no se fomenta con libros de ciencia, de economía, de administración... Yo tengo recuerdos de que en casa de que mis abuelos paternos había un libro de plantas carnívoras que a mí me encantaba por las fotos únicamente. ¿El texto? Bah, si alguna vez le puse atención entonces no lo recuerdo. Esos dibujos que a nosotros nos parecen infantiles son lo mismo que puede enganchar a un niño pequeño. Tenemos que aprender a llamar la atención mediante esa inocencia que se va perdiendo con cada generación. No se trata de matar la inocencia arebatándoles el gusto por la fantasía, sino que es cuestión de recalcar que en un libro hay un mundo de historias que pueden divertirlos por un momento. Leer juntos, llevarlos a una librería y que elijan el libro que más les gusta...

Y sí, sé que sólo me estoy concentrando en los niños. Pero si tú eres adolescente o adulto, entonces... ¿Por qué esperas que alguien fomente la lectura en ti? En lugar de estar aquí en Internet, puedes levantarte y salir hacia tu librería más cercana o hacia una biblioteca. Pasea por los estantes un rato, lee los títulos. Deja de concentrare sólo en comprar el libro de Yuya, o de coleccionar los libros de cada Youtuber. Lee un clásico, lee algo actual, lo que sea. Simplemente lee, y hazlo porque te llama la atención. Nadie va a llevarte de la mano para que conozcas esos mundos ocultos en los libros. Si te dan miedo los libros grandes, comienza por algo pequeño. Ten la iniciativa de empezar a leer por gusto, no por obligación. Y si en el colegio te dicen que leas un libro para una evaluación, puedes disfrutarlo aún así. Yo evadí Cumbres borrascosas durante más de tres años. Y cuando no me quedó más opción y lo leí por la universidad, se convirtió en uno de mis libros favoritos.

Seamos sinceros con nosotros mismos. Media hora al día no basta para que alguien encuentre el gusto a leer. Siendo honesto contigo mismo o contigo misma, ¿para qué lees durante sólo media hora cuando puedes leer durante más tiempo? No lo conviertas en una rutina. Hazlo porque te gusta, sin importarte qué es lo que te gusta leer.

Pero como sé que además de todo, a muchos les da flojera investigar, aquí les dejo diez excelentes libros para iniciarse el hábito de la lectura:

1) Nada, de Jane Teller.

2) Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, de C. S. Lewis.

3) La Vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne.

4) Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

5) Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.

6) El final del ave Fénix, de Marta Querol.

7) Siete esqueletos decapitados, de Antonio Malpica.

8) Matilda, de Roald Dahl.

9) Ghostgirl, de Tonya Hurley.

10) Carrie, de Stephen King.



En los comentarios los invito a que den sus propias recomendaciones sobre los libros que ustedes creen que podrían atraer la atención de futuros amantes de la lectura. Además, pueden decirme lo que opinan con respecto al fomento de la lectura. ¡Todas las opiniones son bienvenidas! Y si tienes más temas de este tipo de los que quieras que hable, recuerda que también puedes dejarlos en los comentarios.

Por último, y para celebrar el día del libro, les recuerdo que pueden comprar en Amazon, Google Play y conmigo misma todos mis libros. Si están interesados en adquirir cualquiera de ellos, pueden escribir a alisonoropeza@gmail.com o a Facebook.com/AlisonOropeza20 para obtener más información. Recuerden que si compran los libros conmigo, podrán conseguirlos autografiados y enviados con todo mi amor a las puertas de sus casas.

¡Feliz día del libro!